FUE UNA DICTADURA

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Mar Martín

40 años después de que el dictador muriera en su cama (el único del orbe conocido) el hijo del rey al que él designó con su dedo divino tras desterrar a su padre, se refiere a esa ominosa etapa como dictadura.

Felipe VI, el nieto del rey que tuvo que exiliarse a Estoril para que pudiera acontecer en España la peor de las épocas, después de una terrible guerra civil, dice hoy miércoles 28 de junio de 2017 que aquello fue una dictadura. Nunca antes la monarquía lo había dicho.

Han tenido que pasar 40 años. Han sido necesarios 40 años, que junto a los 40 de dictadura  suman 80 en los que la represión directa  en los primeros 40 años y soterrada, en los 40 siguientes hicieron imposible llamar a las cosas por su nombre.

En Alemania es impensable que alguien justifique el nazismo. Los alemanes conocen lo que hicieron los nazis para evitar que vuelva a ocurrir. En los países avanzados conocen su historia y han aprendido a vivir con ello.

En España, los herederos del horror se empeñan en que las víctimas de aquella inhumana represión sigan en las cunetas, sin embargo les da igual el importante dinero público gastado en la búsqueda incesante de un cadáver concreto, cuyos familiares, por cierto, tienen el mismo derecho que los demás a saber dónde se encuentra el cuerpo para darle santa sepultura. Caramba que coincidencia.

Si 40 años han tenido que pasar para pronunciar en un discurso real la palabra dictadura, ¿cuantos tendrán que pasar para que en las escuelas se explique qué significó esa dictadura y la represión que impuso a cientos de miles de mujeres, hombres y niños? Sus nombres están escritos en los archivos de ayuntamientos y recopilados en libros por investigadores e historiadores que han encomendado su tiempo a esta noble labor, pero sus restos y sus historias siguen desaparecidas.

¿Por qué será que muchos de los políticos de la derecha española se oponen a que se conozca cómo fueron asesinados y quienes fueron sus verdugos?