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FENÓMENO VÍRICO

La gran invocación Leonora Carrington

 

Mar Martín

Vienen a mi memoria frases clásicas de maltratadores, heredadas del acervo cultural machista y patriarcal en el que vivimos.

Frases que ocultan amenazas del tipo: “lo único que vamos a tener serán tormentas, si sigues en reprimenda, para que lo entiendas, nuestro cariño de niños chiquititos está sobre una cuerda”.

Frases de victimismo, que tiene como única finalidad crear sentimientos de culpa en la mujer, como: “no me dejes así que yo te quiero a morir. Ya se me van las canciones si te vas y no volveré a enamorarme nunca más. Te ruego que no te vayas”.

Frases de falso amor, que esconden control y sentido de la propiedad, como: “me gusta ser el dueño de tus pensamientos” y frases de recriminaciones propias de torturadores emocionales del estilo: “llorando te vas, me pides perdón, pero es que de lágrimas no vive un corazón”.

Y también, viene a mi memoria la frase “ya te hubiera tirado por esa ventana”, esta última resultándome especialmente cercana.

No obstante, es de las primeras de las que me gustaría llamar la atención, no tanto por lo que dicen, que ya es suficientemente nefasto,  sino por quién las dice y quién las escucha a diario. De quien las cantan se afirma que son un fenómeno viral, que cuentan con 40 millones de visitas en youtube y lo peor de todo, se les está dando una cobertura mediática desproporcionada. Son dos niños de 11 y 14 años, Nau y Adexe y se han convertido en un auténtico virus de nuestra sociedad.

Sus letras son un atentado contra las políticas de igualdad que desde todos los ámbitos de la sociedad se deberían implantar. Son la reproducción de todos  los roles machistas que se quiere combatir. Sus mensajes reiteran los modelos tradicionales de relación de poder entre hombre y mujer con frases como “llegarás a tu destino, yo haré que lo sepas. Decídete, vamos, ven a abrazarme, pronúnciate, que estoy esperando”.

Leer las letras de sus cuatro canciones más famosas es suficiente para levantar estómagos y vomitar, imaginando a cientos de miles de niños y niñas entre 9 y 14 años delante de la pantalla del ordenador o del televisor memorizando sus canciones que insultan a la mujer y son verdaderos atropellos a la igualdad.

Este fenómeno viral, autentico virus contra la mujer, está influyendo en nuestros hijos e hijas con frases machistas y retrógradas, tirando por tierra todo el trabajo que en las escuelas y en las familias se haga por educar en igualdad.

Si ya es dañino que adultos escuchen reguetón, que niños y niñas canturreen sus letras es algo inadmisible.

Es difícil que esta sociedad cambie si no atendemos a estos, no tan pequeños detalles, si no somos capaces de integrar la igualdad en cada gesto, en cada frase.

La lucha por la igualdad resulta la más difícil de todas las luchas porque mientras la mitad de la población quiere avanzar en una cuesta hacia arriba tirando de la pesada carga que significa el machismo interiorizado en el ADN, la otra mitad de la población tira en sentido contrario llevando consigo la ventaja de la fuerza de la gravedad.