RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

NO VUELVAS ODISEO

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Mar Martín

“No vuelvas, Odiseo” es un poema en prosa sobre la soledad, el despecho y el amor.

Su autor, Antonio Jiménez, como en su anterior obra “Medea murió en Corinto” vuelve a recrear el mundo clásico para reivindicar, una vez más, la injusticia que pesa sobre la mujer.

Así, esta prosa poética cuya belleza sonora la hace exquisita e inolvidable aborda la soledad de Penélope, apartada del mundo y presa en su casa, en el gineceo; el despecho, el enfado y la resignación de tantas mujeres abandonadas por sus maridos entregados a “causas mayores” y el amor nunca comprendido por los hombres y que Penélope descubre en el otoño de su vida.

“No vuelvas, Odiseo” es un canto feminista en el que a través de los pensamientos y, sobre todo, los sentimientos de Penélope se va desgranando la epopeya de Homero. Es la historia de Ulises narrada desde el corazón de una mujer, de Penélope, reina de Ítaca, abnegada y resignada, como todas las mujeres de su tiempo y de todos los tiempos a ser esclava de un destino que no ha elegido.

En el comienzo de la obra, el autor, hace ya una sincera declaración de intenciones al reproducir un poema de Safo y recordarnos que en el año 1073 todas las copias de los versos de esta poeta griega fueron quemadas en Roma y Constantinopla por orden de la Iglesia Católica. Safo escribió en el s. VII antes de nuestra era:

Selene se ha ido, seguida de las Pléyades.

Ya es más de media noche; Las horas fluyen.

Yo estoy sola y velo. Eros sacude mis entrañas

Como un viento abatiéndose  en el monte sobre las encinas (…)”

Y Antonio Jiménez también nos regala un poema de Claribel Alegría, poeta nicaragüense del siglo XX que expresó:

“Cuatro muros me encierran, y animales domésticos, y niños.

No importas tú. Vivo un mundo que tampoco me importa.  Otra vez interrumpes.

Voy a estallar (…)”

Estos versos de soledad y desesperación son los versos que han acompañado siempre a la mujer, siempre a la mujer de todos los tiempos y por ello el autor los destaca y pone en boca de Penélope los que, sin duda, ella hubiera escrito:

“¡Ten cuidado, Odiseo! Ya soy una extraña para ti. Veinte años entre cuatro paredes, rehén de tu recuerdo y de tu honra, viviendo una vida que no me pertenece, me han convertido en una mujer desconocida”.

Pero las historias que cuentan los poetas, como expresa el autor “rara vez hacen justicia a las mujeres griegas; ellas paren la patria, la amamantan y la mantienen viva mientras los hombres se ocupan de sus guerras. (…) ¿Qué sería de Grecia sin la entereza de sus mujeres? Grecia está sustentada sobre el tesón de sus mujeres. Son las mujeres la patria verdadera (…)”

Y al hablar de la mujer griega, Antonio Jiménez, habla de todas las mujeres. Aunque detalle la situación de ausencia de libertad y sumisión al marido, en concreto de la mujer de clase alta del mundo clásico, es extrapolable a la falta de libertad y sumisión de todas las mujeres a lo largo de la historia. Como la renuncia a una vida propia y no a la que esperaban los demás, la renuncia a ser quien se desea ser y no a cumplir las expectativas de otros, la renuncia, en definitiva, a ser feliz.

“Odio a mi madre que me pario mujer” piensa Penélope y nos cuenta como su padre Icario la convirtió en el trofeo de sus locas apuestas: “Ahí tenéis a mi hija Penélope, hermosa y virgen, sumisa y educada (…). Aquel que logre vencerme en la carrera de carros, tendrá derecho a desgarrarle el himen; aquel que me derrote en la carrera, podrá usar el vientre de mi hija para engendrar su descendencia”.

Pero, “No vuelvas, Odiseo” no es sólo un grito desgarrado de desesperación,  es también un canto al amor sensual y desinteresado. Un canto a la esperanza y una propuesta valiente de una mujer que, cansada de una vida impuesta y de esperar, decide dejar de hacerlo advirtiendo: “Ten cuidado, Odiseo, un hombre que se queda a vivir en la leyenda puede vencer a lestrigones toscos y violentos, pero perderá la batalla que libra el corazón de su familia contra el despecho y el olvido que provoca su ausencia insoportable y duradera”.

“No vuelvas, Odiseo” nos embriaga de cultura clásica, de belleza y de pensamientos profundos a los que ya nos tiene acostumbrados su autor.

 

EL FUEGO INVISIBLE DE JAVIER SIERRA

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Mar Martín
Los premios Planeta siempre me merecieron gran respeto y en esta ocasión, además, una gran sorpresa, ya que el galardón del año 2017 se lo ha llevado Javier Sierra.
La sorpresa no es porque considerara que este autor no estuviera a la altura de estos premios, sino, por su trayectoria literaria, tan dada a la heterodoxia que hubiera jurado en las antípodas de este premio.
Javier Sierra es un gran divulgador y valiente merodeador de temas polémicos, asuntos esotéricos y misterios insondables, que podría etiquetarse en esa corriente literaria que se adentra en la cara oculta de la Historia, corriente habitualmente considerada de segunda fila que cuenta, sin embargo, con un gran número de lectores y lectoras.
“El fuego Invisible” hace honor, una vez más, a ese estilo tan propio del autor que lo hace inconfundible y lo sitúa en ese espacio pretendidamente elegido al que nos referíamos antes.
¿De dónde vienen las ideas? es el leitmotiv de la novela, tras el que los personajes iniciarían una búsqueda que les llevará de una pista a otra, a modo de Gymkana, hasta resolver el enigma de un modo inesperado.
Javier Sierra construye una interesante trama en torno al Grial y su relación con la España del medievo. Un thriller en el que nada, ni nadie es quien parece y en el que se va desgranando una original tesis con final sorprendente.
Es, así mismo, esta obra metaliteratura, una narración sobre narradores, un relato en el que el autor se pregunta por los motivos que llevan a escribir.
De Barcelona a Dublín y de aquí de nuevo a Barcelona y luego a Madrid, David el joven filólogo protagonista de la novela, que acaba de leer su tesis doctoral sobre Parménides, descubrirá secretos de familia que le llevarán a conocer la relación de su abuelo, famoso escritor, con Valle Inclán o los motivos que llevaron a su padre a abandonarlo cuando era un niño. Todo ello enmarañado en un mundo en el que el número ocho, las iglesias románicas de Aragón y sus crismones y el mito del Grial ocultan un saber peligroso que le llevará al límite de casi perder la vida.
Indudablemente los tiempos cambian. Nadie hubiera imaginado que la Academia de Cine de Hollywood hubiera premiado con tantas figurillas una película de género como “La forma del agua” del mexicano Guillermo del Toro. Igualmente nadie hubiera apostado porque el jurado de los premios Planeta fuera a premiar una novela de intriga en la que el espiritismo, los visionarios y las fuerzas malignas de otros mundos pugnan por ocultar una verdad que finalmente resulta está al alcance de cualquiera. Y como en todos los relatos iniciaticos, en este viaje, nuestro protagonista conocerá que en el regreso a casa están las respuestas a todas las preguntas.

EL FUTURO ES FEMENINO

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Mar Martín

“El futuro es femenino” es una compilación de cuentos en los que la mujer es la protagonista de historias que a todas nos resultan familiares porque, o las hemos vivido directamente, o nos podemos imaginar perfectamente haberlas vivido.

En cada uno de estos relatos cortos, la niña, la joven o la mujer adulta experimenta una vivencia significativa que pondría un ladrillo más en el muro de la desigualdad a no ser por los finales alternativos que proponen cada una de las historias.

Son anécdotas que se encuentran en el imaginario colectivo femenino y que precisamente por ello se hace necesario torpedear con propuestas atrevidas y valientes.

Las escritoras  e ilustradoras Ana Santos, María Hesse, Laura Agustí, Elena Pancorbo, Lady Desidia, Amaia Arrazola, Naranjalidad y Agustina Guerrero han convertido este libro en un auténtico regalo para las niñas y jóvenes de hoy y también para las niñas y jóvenes que lo fueron ayer, al mostrarles que es posible otro mundo, al enseñarles que tienen en sus manos la posibilidad de cambiar un futuro pretendidamente escrito en masculino.

Esta pequeña obra se convierte en una gran obra porque visibiliza situaciones que no por rutinarias deben ser aceptadas. Porque destaca momentos de la infancia, la juventud y la madurez en los que nos hicieron  sentirnos mal por ser mujer y que, sin embargo, pudieron tener finales  distintos, y sobre todo es una gran obra porque reivindica un futuro en femenino de libertad e igualdad.

EL SUEÑO DE HIPATIA DE JOSÉ CALVO POYATO

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Mar Martín

A los que buscaron la verdad y lucharon para que nos alumbrase”  son las primeras palabras con las que, a modo de dedicatoria, José Calvo Poyato, inicia su novela “El sueño de Hipatia”, sintetizando en estas dos frases todo el propósito de la obra.

“El sueño de Hipatia” es un homenaje a la búsqueda del saber, a la ciencia, al progreso y sobre todo a una mujer silenciada y ocultada precisamente por defender el conocimiento y además ser mujer.

José Calvo Poyato, profesor de historia, especializado en el barroco, opta en esta ocasión por embarcarse en una aventura fechada en el mundo antiguo.

En el s.IV, entre el alba del cristianismo y el crepúsculo de la época clásica, la historia que nos cuenta la novela transcurre en un marco en el que se enfrentan dos concepciones del mundo: aquella en la que el pensamiento único tiene y debe imperar, representado por el cristianismo incipiente y, el pensamiento libre, heterogéneo y tolerante de un mundo clásico en declive, en crisis y de cuyas debilidades se aprovechará ese movimiento religioso que aspira a imponerse.

“Nadie debe ser condenado por sus ideas” expresa Hipatia, última científica del mundo antiguo que vinculó su vida a las tradiciones y costumbres de sus antepasados, que se enfrentó al poder de los patriarcas de Alejandría, fanáticos que se empeñaron y consiguieron acabar con las formas de vida del mundo clásico.

Por ello, sobre Hipatia, símbolo de la resistencia contra el poder  y el integrismo eclesiástico, “cayó un manto de silencio” escribe Calvo Poyato.

Hipatia se convirtió en una amenaza porque representaba la rebeldía de una mujer entregada a la ciencia y al progreso en una época en la que la semilla del fanatismo religioso comenzaba a crecer.

Escribo esta reseña cuando se cumple una semana del atentado yihadista de Barcelona y no puedo evitar pensar cómo, a pesar del paso de los siglos, el radicalismo religioso continúa provocando estragos, hoy en nombre de Alá, ayer en nombre de Cristo.

La quema de la biblioteca de Alejandría, uno de los episodios más desgarradores de la novela, junto con la tortura a la que sometieron a Hipatia aquellos fanáticos, simboliza el auténtico horror del integrismo.

Calvo Poyato cuenta que los cristianos destruyeron todos los escritos, todo el saber que albergaba la biblioteca porque no coincidían con su pensamiento. “Quemar aquellas ideas era una forma de quemar a quienes las escribieron”, expresa el autor.

En aquella gigantesca pira se estaba consumiendo a toda velocidad la constancia, el tesón y el sacrificio de miles de personas que, con su trabajo, habían procurado arrancarle sus secretos a la naturaleza, hacer más llevadero el esfuerzo de la humanidad o propiciar alivio y consuelo a los enfermos y afligidos. De la mayor parte de las obras que estaban ardiendo ni siquiera se guarda memoria de su título”.

La biblioteca de Alejandría acogía todo el conocimiento de la antigüedad. El progreso de la humanidad hubiera sido más ágil de haber contado con todos aquellos avances en medicina, matemáticas, astronomía, física. Y por eso se convirtió en el objetivo de una secta religiosa, al igual que en estos días, los espacios abiertos de convivencia internacional, intercultural, interracial como Barcelona son también objetivos a destruir junto a los infieles que en ellos habitan.

No es casual que escriba estas líneas, como no es casual que la historia se repita. Son las constantes vitales de una humanidad que no aprende de sus errores. Por eso es tan importante que interpretemos estos momentos como advertencias, señales de alarma que nos avisan del peligro de los que atraídos por cantos de sirena se precipitan a los acantilados, abarrotados de personas, llevando consigo cinturones de bombas y textos del Corán.

Es por ello que lecturas como las de la novela “El sueño de Hipatia” se hacen imprescindibles, por lo que cuentan, por cómo lo cuentan y, sobre todo, porque su trasfondo es lo que cuenta.

 

SOCIALISMO EN TIEMPOS DIFÍCILES DE JUAN ANTONIO MOLINA

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“Socialismo en tiempos difíciles” de Juan Antonio Molina es una selección de artículos breves pero intensos de contenido, en los que el autor, periodista y escritor, da su visión sobre el socialismo que fue, es y debería ser en España.

Con prólogo de Antonio Miguel Carmona y epílogo de Odón Elorza, Molina analiza en cada uno de ellos diferentes aspectos de la política y la economía actual que han llevado a la deriva a la clase trabajadora en los últimos años y a España a una crisis que va más allá de lo económico, adentrandose en todos los rincones de la sociedad.

Estos artículos publicados a lo largo del año 2012 en los diarios Nueva Tribuna, Diario Progresista, El Correo de Andalucía, Vanguardia de Sevilla y en la Latin News Agency, destacan el valor del socialismo como instrumento para lograr la igualdad social y la justicia y detallan las dificultades que en el mundo de voraz capitalismo en el que nos encontramos, los poderes e intereses fácticos se empeñan en crear. Así Juan Antonio Molina expresa que “la verdadera política es el arte de lo imposible, cambiar los parámetros de lo que se considera posible en el contexto de un pensamiento conservador y excluyente”.

También se hace referencia de modo recurrente en ellos a la “modélica” Transición, que con la perspectiva de los años se puede afirmar que ni fue modélica ni permitió una auténtica y sincera Transición. Sobre ella el autor dice que nuestra democracia está anclada en los condicionamientos de una transición desde la dictadura que dejó intactos muchos poderes financieros y sociales y apenas consolidada en la extensión de los derechos ciudadanos y el funcionamiento de las instituciones del Estado (…) La transición española supuso para las fuerzas de oposición al franquismo un ejercicio de renuncia que bajo el concepto de consenso representó en el caso de los partidos de izquierda el abandono de importantes jirones ideológicos (…)

Los artículos están llenos de citas de autores clásicos, antiguos y contemporáneos que dan a su lectura un valor añadido. Así menciona a Séneca para recordar sus palabras en relación a que lo que las leyes no prohiben puede prohibirlo la honestidad y Marcuse, Montalbe, Mallet, Camus, Bobbio, Adorno, Toynbee, Ortega y Gasset, entre otros, son los pensadores cuyas ideas conforman parte del esqueleto de los textos.

Y sobre todo son artículos que se preocupan por definir qué significa ser de izquierda. Para ello resalta las palabra del sociólogo Bauman en relación a que la comunidad tiene el deber de asegurar a cualquiera de sus miembros frente a un infortunio individual y a que la calidad de la sociedad debería medirse no en función del bienestar medio de sus miembros sino del de sus partes más débiles. También cita a Concepción Arenal en referencia a su pregunta sobre si los pobres serían lo que son si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser.

Valiente y certero en sus análisis, Juan Antonio Molina incluso se atreve a soñar que un día el miedo cambiase de bando y en un ejemplar ejercio de durísima crítica hacia el viraje de la izquierda expresa “el destierro del pensamiento y la ideología del socialismo democrático le aleja de sus aspiraciones identitarias que fueron y deberían ser la implantación de un nuevo tipo de relaciones entre los hombres, un nuevo orden de prioridades, un nuevo modelo de vida y de cultura (…) Durante demasiado tiempo la izquierda ha sido en nuestro país no un proyecto de cambio sino un proceso de adaptación, actuando en un ámbito que niega el modelo de sociedad que propugna”.

No es casual que en estos días releyera alguno de estos artículos que, con los últimos cambios en la dirección del PSOE, cobra del todo relevancia su lectura, análisis y comentario.

Para concluir esta reseña he querido transcribir el último párrafo del artículo titulado “La política como tarea moral” que sintetiza en unas pocas líneas la intención y el propósito del autor al aunar en este libro estos artículos:

Ante el irracionalismo de la racionalidad del mercado, que sólo ve al hombre como un precipitado de la economía, es necesario clamar por la resurrección de las ideologías, pues en momentos como éste su tarea no sería exclusivamente política, sino también moral”.

 

LOS IDUS DE OCTUBRE DE JOSE BORRELL

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Mar Martín

Hoy, idus de junio, escribir la reseña de una obra, concebida para ejercer influencia ante un acontecimiento puntual en la historia del PSOE, cuando éste ya ha pasado, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Uno de los inconvenientes es que, desde esta reseña ya es imposible sumar avales y votos para el candidato que lideraba el proyecto que, en esta obra se describe,  porque las primarias a las que dirigía su foco ya han tenido lugar.

No obstante, se ofrece como ventaja que, conociendo el resultado de las mencionadas primarias, este proyecto cobra visos de ponerse en práctica, por lo que se hace ahora, si cabe, más importante, su conocimiento para seguir incorporando apoyos y lograr que se haga realidad.

Los Idus para los romanos eran fechas de buenas noticias y coincidían con los días 13 de cada mes, a excepción de marzo, mayo, junio y octubre que se celebraban los días 15. De todos ellos destacaba el idus de marzo por estar dedicado al dios de la guerra, Marte. Y quiso la Historia gastarle una broma a Julio Cesar haciendo coincidir su asesinato con los idus de marzo.

Este guiño histórico que José Borrel utiliza para dar título a su libro, se vuelve a su favor porque, a diferencia de Cesar, Pedro Sánchez, también muerto en su propio idus de octubre (que no fue el 15 sino el 1) renace de sus propias cenizas, concediendo a la conmemoración, de nuevo, el rango de portadora de buenas noticias.

José Borrell, en un ejercicio de vertiginosa habilidad, escribe en pocos meses la crónica de una muerte anunciada, analizando sus pormenores y, sobre todo, explicando la necesidad de la resurrección.

Tras realizar una valiosa autocrítica sobre el cómo y el por qué se ha llegado al momento presente, desgrana las líneas maestras del proyecto que lidera Pedro Sánchez y con el que se pretende recuperar la confianza del electorado, perdida tras el abandono de las políticas socialdemócratas y la invasión del neoliberalismo al que no se le puso ni una mínima traba.

Los asuntos capitales sobre los que asienta el armazón de este proyecto de renovación son: recuperar la relevancia que la participación de la militancia tuvo en el pasado del PSOE, considerar que las alianzas progresistas son el camino para lograr cambios en las políticas económicas, rescatar la socialdemocracia y reinstaurar los principios y valores socialistas combatiendo el paradigma neoliberal dominante, defender el federalismo con sus premisas de cooperación, colaboración y solidaridad como se define en la Declaración de Granada y lograr que las políticas económicas sean una herramienta de transformación del modelo productivo.

José Borrell, ex ministro socialista con Felipe González y presidente del Parlamento Europeo desde 2004 a 2007 expresa en esta obra: “Confiemos en la resiliencia de la socialdemocracia que se ha reinventado muchas veces como fuerza que lucha por la cohesión social y contra la tendencia hacia una mayor desigualdad generada por el capitalismo. La socialdemocracia en el s. XX ha triunfado cuando ha sido audaz, cuando ha sido capaz de pensar en un futuro que no existe pero que se desea y necesita”.

Y para ello, destaca los retos a los que se enfrenta el PSOE concentrados en un reforzamiento de los principios y valores básicos de la socialdemocracia: igualdad, libertad y solidaridad ampliándolos en tres ámbitos: la necesaria sostenibilidad ecológica, imprescindible para garantizar un progreso justo y seguro para las generaciones presentes y venideras; la erradicación definitiva de la sociedad patriarcal que permita la igualdad de género y, la recuperación de la democracia para garantizar la justicia social. Todo ello aumentando la participación y el debate ciudadano.

Así, Borrell hace de su obra “Los Idus de Octubre” una lectura imprescindible, al convertirla en herramienta de reflexión, análisis y descripción de propuestas concretas con las que se puede cambiar el futuro inmediato de España.

“MEDEA MURIÓ EN CORINTIO” DE ANTONIO JIMÉNEZ CASERO

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Mar Martín

Aedo mentiroso, aedo mentiroso”, fueron las palabras con las que Medea  se dirigía a Kión, el poeta jorobado y maltrecho que Jasón escogió para que inmortalizara sus aventuras.

“Aedo mentiroso” son las palabras que aun retumban en mi memoria y que no dejan de martillearme el alma aún después de haber terminado la lectura de esta hermosa obra poética.

Las mentiras de un poema describen el pasado que quisimos vivir y no pudimos e insinúan las esperanzas en un futuro que queremos apresar y no podemos vislumbrar” son las palabra que Antonio Jiménez, autor de esta novela, pone en boca de Kión, para invitarnos a reflexionar sobre cómo la Historia es propiedad de los vencedores y está llena de mentiras. Pero no importa. Lo cierto es que la verdad no interesa, importa lo que la gente cree. Y la gente creyó durante cientos de años que Medea fue una bruja que se comió a sus hijos en venganza por el abandono de Jasón.

Ante este bucle de creencias malintencionadas, el autor, profesor de latín y griego en un instituto público de Sevilla, se atreve a romper el arquetipo que poetas de la antigüedad construyeron en torno a la figura de Medea. Arquetipo de mujer vengativa, rencorosa, conocedora de malas artes y llena de defectos de los que una mujer “de bien” debe huir y que sin embargo, en esta nueva Medea se legitiman y se les empodera como reivindicación de la lucha de una mujer, que como tantas otras, ha sido víctima y denostada por el patriarcado. “No hagáis como Medea. Una griega decente prepara su ajuar, toma su dote y acude a la casa del marido que su padre eligió para ella (…). Pero “Esa Medea obró de una manera que conduce al desastre; ella compró un marido con el tesoro de su padre y le impuso sus condiciones (…)”. Ese fue su delito. Quiso ser como un hombre y la condenaron por ello.

La novela “Medea murió en Corinto” es la reinvención de un mito, un canto feminista y matriarcal, que incluso otorga a la madre la valentía de enfrentarse a los dioses y al destino que le tenían asignado a su hijo Kión, venciendo, precisamente gracias a la palabra, a la fábula.

Pero también es un homenaje a los desheredados de la tierra, a los campesinos, al pueblo, encarnado en la figura de ese jorobado que inventa a la malvada Medea y luego se arrepiente de ello.

Es  una crítica al enriquecimiento de pueblos a costa del empobrecimiento de otros, una apología en contra de la guerra y una ventana a la esperanza aludiendo a la utopía como lo hacían los autores antiguos, no ubicándola en el futuro, sino en un lugar concreto, en este caso La Grecia Euxina donde no hay dioses, reyes, ni tiranos, ni mendigos, sino hombres y mujeres libres en igualdad. “Un pueblo prisionero de sus miedos es un pueblo sin futuro, un pueblo que teme aprender cosas nuevas, es un pueblo con vocación de esclavo (…) Es un error ver como enemigo al forastero. El lugar que recibe bien a los extraños acaba por convertirse en una tierra rica”.

Con una prosa depurada, cuidada  hasta lo inimaginable, nítida, sencilla y bella, construye  imágenes que nos trasladan al mundo antiguo. Detalla sus costumbres, sus sueños y sus debilidades para recordarnos que, a pesar del paso de los años, no ha cambiado nada.

La ambición desmesurada de Jasón es el hilo conductor de esta novela que se narra con perfil cinematográfico. “El oro no debiera ser la razón para emprender ningún viaje” le recrimina el viejo Ireneo a Jasón y le increpa: “eres un hombre simple, incapaz de comprender el mundo, tu simpleza te convierte en un hombre peligroso, porque no ves en los demás a tus iguales. Una soberbia ciega y enfermiza te impulsa a ver en ellos sólo instrumentos de tu ambición o víctimas de ella si es preciso”.

Y es sobre todo un homenaje a la fábula. Historias dentro de historias que borbotean en el interior del caldero que oculta todos los secretos y es capaz a la vez de extraer la esencia de la vida.

La clave de bóveda: la última frase que condensa todo el propósito de la obra.

 

 

 

 

 

“HOMBRES BUENOS” DE ARTURO PÉREZ REVERTE

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Mar Martín

El viaje de los dos miembros de la Real Academia de la Lengua Española, D. Hermógenes Molina y D. Pedro Zárate a París a finales del siglo XVIII en busca de la primera edición de la Enciclopedia, es la excusa que utiliza Arturo Pérez Reverte para retratar esa España que tan poco ha cambiado a pesar del transcurso de los años. Esa España dividida entre los que consideran el conocimiento como fuente de libertad y prosperidad y los que lo rechazan precisamente por los mismos motivos.

Los dos académicos: el bibliotecario D. Hermógenes Molina y el almirante D. Pedro Azcárate, de avanzada edad, aceptan la misión que cuenta con beneplácito real y de la misma inquisición para viajar hasta el corazón de Francia y traerse a su vuelta, los 28 volúmenes que componían la Enciclopedia de D´Alembert y Diderot. Pero ese viaje en carruaje no estará exento de peligros porque habrá quien se empeñe en impedir que los libros lleguen a España, aunque eso signifique la muerte de los mismos académicos.

Pérez Reverte en un alarde de originalidad, intercala en la narración los pormenores que le supusieron construir la historia, el trabajo de documentación y las entrevistas realizadas para modelar los personajes que, a pesar de haber existido, había que dotarlos de vida en la ficción.

Toda la trama gira en torno a cuatro figuras de diferente calado. Personalidades contrapuestas y que, sin embargo, tienen en común un pasado de compromiso que de una manera u otra les lleva al presente del que ya no pueden huir.

Más allá de creaciones maniqueas, Reverte hace que logremos empatizar con estos personajes arquetípicos pero llenos de claroscuros, que no dejan de sorprender al lector a medida que va avanzando la historia.

Así, bajo el título “Hombres buenos”, el autor bien ha podido referirse no sólo a los dos protagonistas, sino también, a los antihéroes representados por el revolucionario exiliado español Bringas o el villano Raposo, porque cada uno en su mundo, albergaba el mismo respeto y admiración por el conocimiento, la cultura y la libertad.

REY LOBO DE JUAN ESLAVA GALÁN

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Mar Martín

Del mundo antiguo conocemos   sobre todo a egipcios, romanos y griegos, pero muy poco sabemos de nuestros antepasados los  íberos. Hombres y mujeres rudos en un tiempo en el que la lucha por la supervivencia era su principal ocupación.
Juan Eslava Galán empeñado en sacar del olvido la historia de Iberia y por añadidura de su Jaén natal, nos regala de vez en cuando, novelas que recrean un pasado desconocido y no por ello menos importante, sobre todo, porque se trata de nuestro pasado.
Es el caso, de su obra “Rey Lobo”, en la que recrea la historia de un íbero oretano de Zubión (zona    entre la actual Jaén y Villagordo) que  comienza en el año 411 antes de Cristo.
Al igual que el Ulises griego, nuestro héroe, Zumel, abandona su hogar y se embarca en un    viaje que le llevará de guerra en guerra a la lejana  Siracusa, hasta que 20 años         después  regrese de nuevo a casa.
A lo largo de las aventuras y desventuras que vive Zumel atribulado por una promesa          incumplida, Eslava Galán desgrana las costumbres y tradiciones de aquel pueblo que puso los cimientos de nuestra historia.
“Rey lobo” es una novela de amor y venganza en la que los sentimientos llevan a nuestro protagonista a liderar acciones heroicas y desesperadas.
Es una obra en la que se vislumbran las tradiciones como cadenas que  esclavizan a los hombres  y el destino como la recreación de un propósito personal.
Es una metáfora de la absurda resistencia al cambio, al paso del tiempo.
Es la historia de un guerrero que quiere ser pastor y sólo cuando  acepta que uno es lo que es y no puede escapar de ello, encuentra la paz.

Niñas malas, mujeres perversas” recopilación de relatos seleccionados por Ángela Carter

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Mar Martín

Carlos Ruiz Zafón escribió en su cautivadora novela “La sombra del viento” que no se escoge un libro sino que es el libro quien te escoge y, verdaderamente es así.
Cuando por el año 1990 mi amigo Juan Bonilla me regaló el recopilatorio de relatos titulado “Niñas  malas, mujeres perversas” fue  precisamente esa una elección no azarosa encaminada a despertar en mi una semilla dormida.
Ciertamente el libro me escogió y mi amigo no hizo más que dejarse llevar por esa mágica voluntad que haría que este libro me acompañase todos estos años de manera muy visible en mi librería.
No obstante, desde entonces, ha permanecido en silencio y ha sido precisamente ahora cuando he  escuchado las voces de esas niñas malas y esas mujeres perversas  clamando por que se desvelaran sus historias.
Y ha sido precisamente ahora el mejor momento para leerlas.
No es casualidad que en un  momento en el que, por desgracia, la violencia machista es  un     asunto de actualidad, caiga en mis manos este libro que describe, a veces con pasión, otras desapasionado, el  papel femenino en la    sociedad cualquiera que sea porque en todas tiene un denominador común: sus protagonistas no son niñas malas ni mujeres perversas como habitualmente el patriarcado las ha querido clasificar, sino niñas y mujeres luchadoras,  capaces de ingeniar sofisticadas soluciones a sus vidas que de otro modo estarían abocadas al  fracaso.
Son niñas y mujeres valientes, a pesar de los condicionamientos  sociales, dispuestas a arriesgar lo que haga falta por lograr la felicidad o soportar el mayor  sufrimiento ante un destino  marcado por su género que las  hace esclavas de una vida que no han elegido.
Esta antología de relatos de  mujeres sobre mujeres seleccionados por Angela Carter es una bella y profunda reflexión sobre la mujer a través de varias historias,   muchas de ellas alegorías sobre la fortaleza y la capacidad de          sufrimiento.
Destacan entre las autoras de  algunos de estos relatos, las norteamericanas Djuna Barnes o Jane Bowles; la francesa Colette, la  sudafricana Bessie Head o las     indias Frances Towers o Suniti Namhoshi.
Mujeres de diferentes nacionalidades, de diferentes culturas, con diferentes formaciones, pero todas ellas con el denominador común de querer destacar la valentía, el dolor y el compromiso de tantas y tantas mujeres castigadas y     apartadas de la vida y que además tuvieron que cargar con los descalificativos de malas y  perversas.
De los 18 relatos quizás el primero y el último de ellos sean los que con mayor sensibilidad e inteligencia desvelen la clave que da       verdadero sentido a la obra.
El primer relato escrito por la    australiana, Elizabeth Jolley, titulado “La última cosecha” logra sorprender al lector acostumbrado a estereotipos femeninos y logra convencerle ante el virtuosismo que en muchas ocasiones la mujer debe desarrollar para salir  adelante.
Y el último de los relatos publicados en esta antología y tan bien escogido por la periodista y novelista británica Angela Carter es el de la escritora china Luo Shu,      titulado “Tía Líu”. En él la protagonista asume su rol de sirvienta en una comunidad tradicional china que lejos de apiadarse de su    suerte le recrimina su mala vida ante lo cual  tía Liu es capaz de afrontar su  destino con la poca  libertad que se le otorga.
Angela Carter cuya obra ha sido calificada de poética subversiva por rechazar mitos sociales y literarios y por desmontar estereotipos de género señalando su     origen patriarcal y su calidad de mito, realiza con esta selección un auténtico trabajo de reivindicación de la otra cara de la mujer, de ese rostro oculto, maquillado de prejuicios masculinos y que sin embargo ha sobrevivido bajo el peso de cientos de años de sumisión y que es necesario sea sacado a la luz para que resplandezca.