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Dia Internacional del Trabajo

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En este 1º de mayo, el segundo que vivimos en este contexto de pandemia
mundial, queremos en primer lugar hacer un homenaje a todos los trabajadores
y trabajadoras que llevan más de un año al pie del cañón frente al virus, formando
parte de esos servicios esenciales que han estado funcionando sin descanso
para que el resto de la ciudadanía pudiéramos seguir con nuestra vida en las
mejores condiciones posibles.
Durante el año 2020 se estima que la pandemia del coronavirus provocó la
pérdida de unos 255 millones de empleos a nivel mundial, según datos de la OIT,
lo que supone un impacto cuatro veces mayor que el de la crisis financiera de
2009. Para este año 2021 se estima que la caída podría estar en torno a 130
millones de empleos, si bien el avance de la vacunación mantiene la esperanza
de que a final de año empiece a haber signos visibles de recuperación. Ante este
panorama, no podemos más que compartir la petición que la Confederación
Sindical Internacional está haciendo a los Gobiernos, para que hagan de la
creación de empleo un objetivo central para garantizar la recuperación.
Asimismo, coincidimos plenamente con lo manifestado por la OIT, respecto a
que hay que facilitar “una sólida recuperación de forma generalizada, que
promueva el empleo, los ingresos, los derechos de los trabajadores y el diálogo
social, a fin de lograr una recuperación centrada en el ser humano”.
Proteger el empleo y los ingresos fueron las dos primeras prioridades del
Gobierno cuando comenzó la pandemia. La figura de los ERTEs ha sido clave
para lograr ambos objetivos, junto con la prestación por cese de actividad para
el colectivo de las personas trabajadoras por cuenta propia y el resto de
ampliaciones de colectivos que se han ido produciendo a medida que se
detectaba que había grupos que no quedaban amparados por la normativa:
empleadas de hogar, trabajadores fijos discontinuos, y aquellas personas
afectadas por una paralización temporal de la actividad, entre otros.
Tampoco podemos olvidar otras medidas que se integran dentro del llamado
“escudo social”, como la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital, la
paralización de los desahucios, la prórroga de los contratos de arrendamiento, o
las moratorias para el pago de alquileres cuando los propietarios son grandes
tenedores. No hay duda de que durante todos estos meses toda la acción del
Gobierno ha ido dirigida a cumplir la máxima de que nadie se quede atrás.
Pero además, una vez pasada la primera ola y los momentos más críticos de la
pandemia, no hemos querido desaprovechar el tiempo para poner en marcha
otras medidas muy importantes en cuanto a los derechos de los y las
trabajadoras. Dos buenos ejemplos de ello son, por un lado, la aprobación del
Real Decreto 28/2020 de trabajo a distancia, con el que por fin se regulan
formalmente los derechos de las personas que hacen teletrabajo, fórmula que
se ha extendido de forma masiva a raíz de la pandemia; por otro, la derogación
del artículo 315.3 del Código Penal, que criminalizaba el derecho a huelga,
tratando de disuadir a la ciudadanía de ejercer este derecho fundamental y, en
consecuencia, su libertad sindical.
Hace un año afrontábamos el 1º de mayo con incertidumbre ante el futuro, aun
con la perspectiva de la vacuna para el coronavirus como algo lejano y
apuntando a que la solución a esta crisis sólo podía venir de una respuesta
coordinada a nivel europeo. Hoy afrontamos esta fecha con esperanza, en pleno
proceso de vacunación y con la oportunidad que suponen los fondos Next
Generation EU para relanzar nuestra economía. El Plan para la Recuperación,
Transformación y Resiliencia va a suponer para nuestro país recibir un montante
de 140.000 millones de euros entre transferencias y créditos en el periodo 2021-
2026, lo que supone la mayor oportunidad inversora para España desde su
entrada en la Unión Europea, con el fin no sólo de impulsar la recuperación por
la crisis del covid, sino sobre todo de transformar nuestro modelo productivo.
Uno de los objetivos incluidos dentro del Plan de Recuperación es el de lograr
impulsar la capacidad de crear empleos de calidad. En este sentido tanto la
componente 21, que supone impulsar la Formación Profesional, como la
componente 23, que lleva por título “Nuevas políticas públicas para un mercado
de trabajo dinámico, resiliente e inclusivo” delimitan cómo conseguirlo, con una
inversión aparejada de 2.076 y 2.363 millones de euros, respectivamente. Esta
reforma va orientada a reducir el desempleo estructural y el paro juvenil, corregir
la dualidad, mejorar el capital humano, modernizar la negociación colectiva e
impulsar las políticas activas de empleo. Objetivos todos ellos que los socialistas
llevamos años defendiendo, especialmente desde la entrada en vigor de la
reforma laboral aprobada por el gobierno del Partido Popular.
Todas estas reformas han de ser debatidas en el marco del diálogo social, como
lo han sido las diferentes medidas que se han ido implantando en el ámbito
laboral desde que comenzó la pandemia. Los y las socialistas siempre hemos
demostrado el máximo respeto que tenemos a este instrumento de negociación,
que es clave para el éxito de la implantación de medidas, como así lo demuestran
los últimos acuerdos conseguidos: desde el Acuerdo para la Reactivación de la
Economía y el Empleo, suscrito en el mes de julio de 2020, hasta los diferentes
Acuerdos Sociales en Defensa del Empleo, que han ido extendiendo y
prorrogando la fórmula de los ERTEs, entre otras medidas. La reactivación de la
Mesa de Diálogo Social para derogar los aspectos lesivos de la reforma laboral
de 2012 supone una nueva oportunidad para demostrar el valor del diálogo
social, en un momento en el que hay que poner las bases para que nuestro
mercado laboral sea capaz de responder a los retos actuales – desequilibrios del
mercado trabajo que en última instancia generan desigualdad, precariedad y
pobreza laboral -, y a los de futuro, como la digitalización y la sostenibilidad.
¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Manifiesto Día Internacional del Trabajo 1 de mayo de 2021

Manifiesto

El Día Internacional del Trabajo

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Toni Ferrer

El Día Internacional del Trabajo fue instituido por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional (París,1889) como homenaje a los Mártires de Chicago que fueron ejecutados en Estados Unidos. Este horrendo crimen fue un intento desesperado de frenar el potente movimiento huelguístico, que se inició el 1 de mayo de 1886, y que logró conquistar la jornada laboral de 8 horas diarias. Desde entonces el 1 de mayo se celebra a nivel mundial como un día de lucha por los derechos de la clase trabajadora y por la paz, la solidaridad y la democracia de los pueblos.

Las luchas sindicales y políticas del movimiento obrero en la mayoría de países consiguieron importantes conquistas para las personas trabajadoras, en un principio en las condiciones de trabajo, como las mejoras salariales, la limitación de la jornada laboral, la prohibición del trabajo infantil, leyes que garantizaran la seguridad en las fábricas y el seguro de accidentes de trabajo o la legalización de las organizaciones. Más recientemente con el Estado del bienestar: los servicios públicos, las políticas de igualdad, la seguridad social, las políticas de empleo, el seguro de desempleo, junto con el reconocimiento de los derechos fundamentales de libertad sindical, el derecho de huelga y la negociación colectiva.

Desde el inicio de la pandemia de la covid-19 el Gobierno de España ha levantado “un escudo social”, mediante un conjunto de acuerdos del diálogo social con las patronales y los sindicatos, que son una apuesta estratégica para amortiguar los efectos que la crisis está produciendo en las empresas, los trabajadores asalariados y autónomos y preservar el tejido productivo, proteger el empleo y las rentas familiares. Existe una diferencia abismal entre estas políticas del Gobierno Progresista y las políticas neoliberales de austeridad y recortes que aplicó el Gobierno del PP a partir de 2012 durante la crisis financiera internacional, con sus reformas laborales y de pensiones.

142 años y más democracia

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Pedro Sánchez

El Partido Socialista Obrero Español cumple 142 años, más de un siglo de historia que recordamos con orgullo porque nuestro partido siempre ha sido un elemento esencial de cambio, pero también un factor primordial para hacer avanzar a nuestro país.

Siempre he creído que ser socialista no es sólo una forma de concebir la política, también es una forma de hacer, una forma de sentir y de mirar a nuestra sociedad desde el valor de lo público y para el bien común.

Este aniversario nos recuerda que llevamos casi un siglo y medio sirviendo a la sociedad española —con vocación y con perspectiva de futuro— desde la libertad, el progreso, la justicia y la igualdad. Hoy no se conciben en España la sanidad gratuita y universal, la educación pública, la Ley de Dependencia o la de Igualdad, la Ley de Eutanasia o el Ingreso Mínimo Vital sin el impulso del PSOE. Hoy no se conciben el Estado del Bienestar y el avance en derechos de España sin el sello del PSOE.

Por eso hacemos nuestras con orgullo las grandes conquistas sociales de nuestro país. Por eso proclamamos que tenemos la tradición democrática más antigua de España. Por eso no dejamos de recordar que somos el partido socialdemócrata de referencia en Europa y el que lidera la mayor delegación en el parlamento de la Unión Europea. Y por eso reivindicamos nuestra capacidad de unir, desde el diálogo y el acuerdo, las ideas diversas, habiendo protagonizado, entre muchas otras cosas, el primer Gobierno de coalición progresista de la historia democrática reciente de nuestro país.

El camino del socialismo

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Adriana Lastra

El 2 de mayo es una fecha marcada en el calendario de toda la familia socialista. Una fecha en la que miramos atrás para reconocernos en nuestra historia. Recordamos, y eso es más que una palabra hermosa. Recordar quiere decir volver a traer al corazón, ese es su significado original.

Recordamos aquella reunión clandestina en la calle Tetuán de Madrid donde veinticinco trabajadores plantaron la semilla de este partido centenario. Conmemoramos a quienes empezaron a caminar una senda de transformación y justicia social para nuestro país. Rememoramos a Pablo Iglesias, a Largo Caballero, a Julián Besteiro y a María Cambrils. A quienes nos enseñaron a rebelarnos frente a las injusticias como la única manera de estar en el mundo y empujar los renglones de la Historia.

Pero nuestro camino no sólo lo recorrimos a hombros de gigantes, sino a hombros de mujeres y hombres tan anónimos como valientes. A hombros de trabajadores, que se unieron, como nosotros nos unimos. Que se respetaron, como nosotros nos respetamos y que creyeron que se podían cambiar las cosas y nos dejaron ese legado. Recordamos a quienes dijeron que es posible más igualdad y más justicia. Es posible un mundo más digno y más humano, como lo decimos cada uno de los que formamos parte de esta gran familia.

Muchos de nuestros compañeros y compañeras sufrieron la larga noche de esa dictadura miserable que nos quiso silenciar con el hierro de los barrotes, el dolor y la muerte. Pero ya nada pudo parar esas palabras tan hermosas que aquel pequeño grupo de trabajadores, cansados de apretar los dientes y de callar su rabia, dijo por primera vez en alto. Y así fueron pasando esas palabras de generación en generación: justicia, libertad, igualdad. A veces, en los momentos más oscuros, con el susurro de la voz de una madre que le habla a su hija al oído. Otras veces con la fuerza de un torrente que nada puede parar.

El timbre inconfundible de la verdad

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Jose Luis Ábalos

No es fácil resistirse a hacer memoria cuando uno ha nacido en el siglo XIX y celebra su aniversario. Lo realmente complicado, 142 años después, es no hacer justicia a todos aquellos que lo han hecho posible, a todas las mujeres y hombres del Partido Socialista que no dejaron que se consumiera la llama que un grupo de 16 tipógrafos, un marmolista, un zapatero, cuatro médicos y dos oficiales de joyería encendieron en Casa Labra el 2 de mayo de 1879.

Decía Antonio Machado que la voz que recordaba de nuestro fundador Pablo Iglesias tenía el timbre inconfundible de la verdad humana. Era solo la primera parte de una frase que continuaba así: “Yo prefiero escucharla en mi recuerdo, o, mejor todavía, en los labios de otros hombres no menos auténticos, no menos verdaderos, que aún nos hablan al corazón y a la inteligencia”. Y creo que este ha sido el secreto de nuestro éxito como partido.

Nunca hemos dejado de hablar al corazón y la inteligencia de este país, y lo hemos hecho con la verdad en nuestros labios, una verdad que, proclamada a los cuatro vientos, constituye el acto más revolucionario que puede llevar a cabo una organización política, sobre todo en este tiempo de embustes y de artificios.

Nos hemos armado con la verdad y con la paciencia, y hemos demostrado que la utopía era posible y no un sueño inalcanzable. Era posible mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y emancipar a los que nada tenían. Era posible hacer avanzar a este país y sacarlo de su atraso secular. Era posible recuperar la democracia, aunque compañeros nuestros lo pagaran con su vida o con el exilio. Era posible, en definitiva, modernizar el Estado, conquistar derechos y libertades, colaborar en la construcción europea y convertir la justicia social en un valor primigenio de esta España constitucional.

El lobo y los siete cabritillos

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Mar Martín

Los que no quieren saber nada de la memoria, o mejor dicho del dolor y sufrimiento que la dictadura que defienden provocó en la población española, sin mencionar el retraso y atraso en el que nos sumió durante 40 años de nuestra historia reciente, son los mismos que a diario, nos la recuerdan. Sus formas incendiarias, maleducadas e irrespetuosas; su ideología misógina, racista y xenófoba, disfrazada de ridículo mesianismo, su falsedad y doble moral, no son sino reflejos de aquel pasado que creíamos olvidado y, arraigando sus raíces en el fascismo más soez o nacismo más sofisticado, fagocitan el marco de convivencia que les brinda la democracia.

Que hayan sido una mujer, un homosexual y un profesor las dianas de las amenazas de muerte no es casual. La mujer ostentaba un puesto, para ellos, reservado a los hombres, el de Directora General de la Guardia Civil, el homosexual la cartera de un ministerio, para ellos de naturaleza implícitamente homófoba, el de Interior, y el profesor la ex vicepresidencia de un gobierno de rojos y por lo tanto ilegítimo, como para ellos lo fue también el que salió de las urnas en 1936. Fue entonces, una vez declarado el golpe de estado, cuando la persecución se adelantó a la guerra y comenzaron los asesinatos de maestros y maestras, de homosexuales y de mujeres que rompían moldes tradicionales o eran esposas, hermanas y madres de perseguidos por su ideología. Fue así como torturaron y asesinaron a Antonio Benaiges maestro de Bañuelas en Burgos, al homosexual Federico García Lorca y a María Domínguez Remón, alcaldesa socialista de la localidad aragonesa de Gallur. Tres nombres de una lista de cientos de miles que forman parte de esa memoria de la que no quieren saber.

Estos, que hoy visten de verde moco, que diría Nieves Conconstrina, son los herederos de aquellos que vieron peligrar sus privilegios y provocaron una guerra. Son los que han estado escondidos durante años en las cavernas, que no en Atapuerca, porque incluso aquí, a diferencia de ellos, sus habitantes fueron solidarios y compasivos. Son los mismos que no creen en la democracia y vienen a destruirla desde dentro. Porque cuando se carece de argumentos y de propuestas o, los que se tienen son indefendibles en una sociedad moderna, solo queda el incendio, en cuyos rescoldos dibujan una silueta que, a poco, que nos esforcemos, podemos identificar y eliminar. Porque sólo de nosotros depende sacarlos de las instituciones y de la vida pública que envenenan. Porque ahora ya no nos pueden amedrentar, ni con la Inquisición, ni con la represión. España ya no es el país de analfabetos que fue, que procuraron durante 40 años que siguiera siendo y que ahora les gustaría que fuera. España no quiere esa ultraderecha insultante, retrógrada y mentirosa. Vestida de símbolos trasnochados y discurso torpe y facilón. España quiere un país progresista que mire a los ojos al resto de Europa. Un país de valores humanistas, en el que la tolerancia y la solidaridad sea su bandera. Una sociedad con menos desigualdades y mayor cultura, medioambientalmente sostenible y que recobre el sentido de la palabra libertad, demasiado manoseada por esos que precisamente se la robaron a nuestros abuelos y abuelas. Esos mismos que, como en el cuento del lobo y los siete cabritillos, enseñaron la patita empolvada por debajo de la puerta durante el debate televisivo de los candidatos a la presidencia de la Comunidad de Madrid del pasado martes, y que hoy han enseñado las garras al descubierto en el de la cadena SER.

Ángel Gabilondo: Hoy todos los demócratas nos llamamos Fernando, María y Pablo

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“La ultraderecha no reconoce al diferente, que somos diversos y queremos vivir una vida digna y con justicia. Ellos no tienen más derechos que nosotros ni son mejores que nosotros”. Y por eso, el candidato socialista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, ha insistido esta tarde desde Carabanchel en que a la ultraderecha “tenemos que ganarles a votos en las urnas” para “que no estén en el poder” porque “se trata de la democracia”.

Ha asegurado que “hoy todos los demócratas nos llamamos Fernando, María y Pablo” en referencia al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, a la directora de la Guardia Civil, María Gámez, y al candidato de Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias. Los tres han recibido amenazas de muerte y Vox se ha negado a condenar “explícitamente” la violencia “concreta como acto criminal”, no sirven “declaraciones globales”, ha remarcado Gabilondo. El debate de la SER de este viernes “ha cambiado todo en el panorama de las elecciones”. “Hemos asistido a la exaltación de valores antidemocráticos, fascistas y que ponían en duda la democracia”. “Si me presento”, ha seguido Gabilondo, “es para defender la democracia y sus valores para todos sin excepciones” y ha apelado “a todos los socialistas, a los progresistas y demócratas, es imprescindible que vayamos a votar según nuestros principios, valores. Vayamos a votar”. Ha añadido que quiere ser “presidente para hacer un gobierno serio, progresista y un gobierno honesto y sin vosotros eso es imposible. ¡a las urnas!”.

“Hay que acabar con 26 años de gobierno de una derecha “a la que le marca el paso la ultraderecha” y que ha debilitado los servicios públicos con años de privatizaciones y corrupción, que ha debilitado un elemento fundamental de nuestra convivencia: la sanidad y la educación”, ha lanzado, entre aplausos, Gabilondo.

Adriana Lastra llama a votar a Ángel Gabilondo el 4M “en legítima defensa”, porque “nos jugamos nuestra democracia”

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La vicesecretaria general y portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, ha llamado hoy a los madrileños y las madrileñas a votar al PSOE y a Ángel Gabilondo el próximo 4 de mayo “en legítima defensa”, porque “nos jugamos nuestra democracia”. “Hay que conseguir que se mueva todo el voto progresista, que se mueva todo el voto socialista”, porque “frente al miedo, voto socialista; frente al odio, voto socialista; frente el fascismo, voto socialista. Y si hablan como fascistas, gestionan como fascistas y se comportan como fascistas, son fascistas”, subrayó.

En un acto en Getafe, en apoyo a sindicalistas afectados por el artículo 315.3 del Código Penal recientemente derogado en el Congreso, Lastra denunció que “el discurso de odio que está alimentando la extrema derecha y también el PP, cuando les abre las puertas de las instituciones y blanquea su discurso, está generando que se pretenda acabar con el pluralismo político, que fue uno de los grandes logros de la Transición y de la democracia española”. Como ejemplo de ello, recordó las amenazas que recibió un diputado por apoyar la investidura de Pedro Sánchez, el chat de militares retirados en el que amenazaban con fusilar a 26 de millones de personas o las cartas con balas que han recibido la directora de la Guardia Civil, el ministro del Interior y el ex vicepresidente segundo del Gobierno.“Hablan de libertad cuando solo meten miedo, hablan de justicia mientras pisotean nuestros derechos. Pero lo contrario de la libertad es el miedo, porque con miedo no hay esperanza y si hay esperanza no hay cambio y eso es lo que quieren: meter miedo para que no haya cambio”, apuntó. En este sentido, añadió que “mal que les pese, en España hay un presidente socialista, en Getafe hay una alcaldesa socialista y en Madrid habrá un presidente socialista como Ángel Gabilondo”, señaló.

Vencer al monstruo

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Tribuna de Hana Jalloul, número 2 de la candidatura del PSOE en la Comunidad de Madrid

Me pregunto a menudo, cuando escucho a las derechas de Madrid retroalimentarse en escalada en busca del nicho del odio, si tendrían el valor de aguantar la mirada a un niño migrante recién llegado a nuestras costas. En el minuto cero, en el momento mismo en el que el pequeño pone un pie fuera de la patera y, deshidratado, aterrorizado y solo, busca una mirada amiga en un mundo desconocido. En el minuto cero, justo antes de que su mera presencia en nuestro país sirva de excusa para criminalizarle con el único fin de rascar votos en ese espacio de la vergüenza.Me pregunto a menudo hasta dónde están dispuestas a llegar las derechas madrileñas en este baile de cortejo mutuo, y llego enseguida a la conclusión de que, incitando al odio hacia niños, hemos dejado que la carrera del todo vale para las derechas llegue demasiado lejos. Y debemos decir Hasta aquí, como socialistas, como demócratas, como sociedad.

Cuando el Partido Popular acompañó de la mano a la extrema derecha hasta la puerta de nuestras instituciones, cuando en Colón se inmortalizó el pacto del bochorno, el monstruo del odio comenzó a operar desde las entrañas de lo más valioso: desde el corazón de lo público. Pero los monstruos, monstruos son, y ha llegado el momento de impedir que esta carrera a contrarreloj hacia el odio llegue a la Puerta del Sol y pinte de negro la presidencia de la Comunidad de Madrid.
No hace mucho, al dejar la Secretaría de Estado de Migraciones, volví a ver algunos de los vídeos que durante los peores momentos del Covid 19, grabamos a colectivos de personas migrantes que cada día se levantaban para hacer la masa de nuestro pan, cuidar a nuestros abuelos, recoger nuestra fruta, arar nuestra tierra. Y digo ‘nuestra’, – muy a sabiendas de que es tan suya como mía- para retratar lo absurdo del pensamiento sectario de las derechas.

Sí, para Ayuso y Monasterio, los migrantes son de fuera hasta que necesitamos sus manos para recoger nuestras colectas. Cuando ya tenemos el plato encima de la mesa, pasan a ser de nuevo seres extraños hacia los que verter ese odio que este martes inundó el metro de Madrid.

Los socialistas tenemos una buena costumbre: nunca nos habituamos al odio. Lo combatimos protegiendo al vulnerable del que se cree gigante siendo insignificante. Somos más los que creemos en una España generosa, abierta e inclusiva. Somos más los que nos emocionamos al presenciar una injusticia y damos un paso al frente por el débil, los que nos escandalizamos cuando se señala con el dedo a niños sin madre ni padre. Somos más los que creemos que ese monstruo verde no es tan grande, ni tiene tantas cabezas como parece.

Somos más los que sabemos, porque ya lo hemos vivido en 140 años de Historia, que al monstruo verde del racismo se le combate en las urnas.

Manifiesto socialista en el Día Internacional de la Tierra

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El 22 de abril, celebramos el Día Internacional de la Madre Tierra. Una conmemoración que implica a todos los habitantes del planeta y que nace de la Resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU el 22 de abril de 2009. En ella se reconoce que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar, y que es necesario alcanzar el equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales.

En la actualidad, la recuperación tras la pandemia del COVID-19 ofrece en palabras de António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, la oportunidad de que el mundo emprenda un camino más limpio, ecológico y sostenible. Porque los ecosistemas sustentan todas las formas de vida en la Tierra y de su conservación depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. Lo contrario es una actitud suicida.

El 22 de abril es un día para afianzar nuestro compromiso de potenciar un cambio hacia una economía y un desarrollo más sostenibles. Por ello, el PSOE ha hecho público un manifiesto en el que recuerda que España ha decidido que su futuro es necesariamente ecológico y digital, y valora el impacto que las próximas inversiones públicas tendrán en sentar las bases de un crecimiento sólido e inclusivo, donde el reparto de la riqueza sea más equitativo.

Manifiesto