Opinión

CORTINA DE HUMO

vapor

 

Mar Martín

A propósito de banderas, a tres o 9 bandas, recuerdo el capital evadido en paraísos fiscales por aquellos que hoy se enfundan en unas y otras de esas telas bicolor. Recuerdo las amnistías fiscales para aquellos que se les llena la boca con la palabra España mientras sus condiscípulos vaciaban los bolsillos de los españoles. Recuerdo cientos de millones de dinero público robado por aquellos que hoy se encienden en un lado y en el otro del ring ante la mirada estupefacta de sus damnificados.

Es, como poco sospechosa, esta pelea burguesa. Esta pelea de partidos, mayoritariamente de derechas, por las mismas cuestiones económicas de siempre, y como siempre escondidas tras las máscaras del patriotismo español o catalán.

La izquierda es internacionalista, porque los problemas, necesidades y anhelos de los trabajadores del mundo son los mismos en todas partes. El nacionalismo es de derecha se ponga como se quiera poner la CUP. No obstante el derecho a decidir y a ser escuchado dentro de un marco legal (que es posible como lo han afirmado eminentes constitucionalistas) es un derecho indiscutible.

La coreografía del triste espectáculo diseñada por el tancredista Rajoy y el oportunista Puigdemon ha logrado los aplausos que pretendían, por una y otra parte, insensatos los dos, después de todo lo ocurrido, se sienten victoriosos. Pero el atrezzo y el decorado ya forman parte del gran incendio provocado por estos pirómanos que ahora se creen bomberos.

Porque bombero pirómano hay que ser para enviar a las fuerzas del orden público a evitar un referéndum ya declarado ilegal, cuando existen procedimientos sancionares propios de las democracias avanzadas en lugar de pelotas de goma, más próximos a regímenes totalitarios del pasado.

No obstante, lo auténticamente destacable de estos desbordantes acontecimientos es la ceguera congénita de Don Tancredo y de todos aquellos que no quieren reconocer el clamor popular e histórico de Cataluña por ser reconocida como nación y escuchada su consulta de independencia.

Ya sea este clamor instigado por la burguesía catalana, o por argumentos socioeconómicos y de identidad, lo cierto es que a estas alturas ya no se puede mirar hacia otra parte. No pueden seguir callándoles la boca a golpe de talonarios con dinero del resto de los españoles, ni vale decir que se habla catalán en privado como afirmaba Aznar para contentarlos. Esto sólo tiene un camino y éste es el del consenso y el diálogo en el que todos tendrán que perder un poco para ganar.

Y si la solución pasa por cambiar la constitución, que se inicie el proceso de reforma. Ya tenemos antecedentes o ¿no recordamos la reforma del art 135 hecha con nocturnidad y alevosía por Zapatero con el apoyo del PP para imponer las medidas de austeridad que nos han llevado a las mayores cotas de pobreza para algunos y de riqueza para otros de la historia de la democracia española?

La Constitución de 1978 ha envejecido y es necesaria adaptarla a estos tiempos y de paso corregir los errores que se cometieron en su día como consecuencia de las presiones ejercidas por las fuerzas del franquismo sentadas en la mesa de negociación.

La concepción del Estado de las Autonomías merece una relectura y una oportunidad la propuesta de un Estado Federal pasando, si es necesario, por un referéndum legal y con garantías.

Hay que empezar a construir desde la tolerancia y el diálogo y apartar tanto ruido, imaginando que, igual, lo pretendido haya sido siempre que el ruido nos impidiese escuchar que las familias numerosas adineradas tendrán acceso al bono social eléctrico y no las de ingresos reducidos sin hijos; que los ricos han ahorrado 1.000 millones en impuestos en 5 años gracias a sus SICAV; que la Audiencia Nacional rechazó un careo entre Rajoy y Bárcenas; que se le prende fuego a las dependencias de los juzgados de Valencia donde se custodiaban los expedientes de corrupción del PP; que el Banco de España dio por perdidos 42.590 millones de euros de dinero público que el Estado aportó para rescatar a la banca; que cada día mueren 100 dependientes sin recibir prestaciones y servicios a los que tenían derecho o que los médicos de atención primaria reciben listados de los enfermos a los que tienen que quitar los tratamientos.

Ésta es la realidad ocultada entre tanto ruido. Entre el ruido de los garrotazos de los patriotas que siguen discutiendo tras la espesa cortina de humo que ellos mismos han creado.

 

UNA OPORTUNIDAD PERDIDA

Retrato del _Dr._Gachet Van Gogh

 

Mar Martín

Había que intentarlo. Merecía la pena el esfuerzo por lograr que la militancia se expresase. Era importante tener la oportunidad de conocer dos modelos de partido y poder elegir. Porque sólo desde la participación y la discusión se construye. Porque la democracia es participación, el socialismo es participación y, si la participación no existe, no hay democracia ni socialismo.

Hemos perdido la ocasión de formar parte de un debate abierto, de ideas, con ideología y compromiso. Hemos perdido el momento de poder escoger el proyecto colectivo y elegido por la mayoría de la militancia de España. Hemos perdido la oportunidad de hacer realidad el mandato de los nuevos estatutos del PSOE que sólo exigen un 3 por ciento de avales para la celebración de primarias, potenciando con ello la participación directa de la militancia en la renovación de los cargos orgánicos.

Hemos perdido la posibilidad de vivir un momento histórico, un hito en la historia del socialismo sevillano: la elección de la Secretaría General a través de unas primarias que verdaderamente hubieran legitimado su nombramiento con la voz y el voto de la militancia.

Hemos perdido la ocasión de ilusionar a los militantes sevillanos haciéndoles protagonista de su historia, si hubieran podido elegir a su Secretaria General.

Hemos perdido mucho y hemos perdido todos.

ESTIGMA

Ribera

 

Mar Martín

Para que las heridas se sequen hay que dejarlas al aire, es decir hay que abrirlas, ver lo que hay y esperar a que cicatricen.
Y hay heridas que tardan más de 40 años en cicatrizar porque nunca les dio el aire, porque se ocultaron en un pacto de silencio que en la Transición pudo tener sentido, pero que hoy es incompresible.

Conocer el pasado, de dónde venimos y qué errores se cometieron es el único modo de afianzar el firme para construir el futuro. Es la garantía de una sociedad madura capaz de enfrentarse a nuevos retos. Seguir con la cantinela de que rescatar la memoria de un tiempo reciente terrorífico, es abrir heridas sigue siendo un gesto de infantilismo o de tratar como infantil a una sociedad que ya ha crecido.

Y esto que lo tengo siempre a flor de piel, se me escapa a borbotones del teclado del ordenador a propósito de la polémica en torno a los restos de uno de los mayores sanguinarios y asesinos de la Guerra Civil Española y Posguerra franquista, enterrados bajo el suelo de la Basílica de la Macarena, icono religioso y turístico de la ciudad de Sevilla.

Según los historiadores Francisco Espinosa Maestre y José María García Márquez, la represión franquista en Andalucía entre 1936 y 1951 supuso el asesinato de más de 50.000 personas, de las que 12.509 corresponden a Sevilla y su provincia y un buen número de ellos se le atribuyen a Queipo de Llano, responsable también de ‘la desbandá’, que regó de muerte la carretera de Málaga a Almería y que significó la peor matanza y la mayor huida de población civil en Europa antes de la guerra de Yugoslavia.
Con este curriculum es de sentido común (y mucho se ha tardado) en que el pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobara hace un año una moción (sin el apoyo del PP y Ciudadanos) para proponer la retirada de sus restos de la Macarena. Y es sintomático también de una sociedad ya cansada de tantos silencios y de tener tantas tragaderas.

Es inaudito que uno de los más crueles protagonistas de la guerra civil mantenga aún en el año 2017 el privilegio de estar enterrado en tan simbólico templo, irónicamente junto a la muralla que el mismo convirtió en paredón para fusilar a cientos de sus víctimas, por mucho hermano mayor que hubiera sido y por mucho dinero que hubiera puesto para la construcción del edificio.
Uno es la suma de todas sus partes, por lo que no vale que los macarenos digan que está enterrado en calidad de hermano mayor honorario (que ya les vale) y no como militar. Esto sería equivalente a decir que Hitler se merecería un sitio destacado entre naturalistas y ecologistas por ser vegetariano y amante de los animales.

Uno es quien es, mire hacia el lado que mire y son sus palabras y sus acciones los que lo describen. Por ello dejo aquí una de sus muchas frases que perfilan con detalle al personaje por el que muchos macarenos se sienten avergonzados de tenerlo entre los muros de su templo: “Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros. Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.
Y tras leer sus palabras, me reafirmo en considerar que sacar sus restos de la Basílica de la Macarena puede ser un pequeño gesto para los sevillanos y sevillanas pero un gran gesto para la humanidad, que diría Neil Armstrong.

NIÑO MUERDE A PERRO O EL MUNDO AL REVÉS

Chagall

 

Mar Martín

Nunca “perro muerde a niño” ha sido noticia y ahora más que nunca hemos podido comprobar la certeza de tal aseveración.

Dentro del terrible drama que significa saber que en España se han robado bebés a madres en situación de vulnerabilidad social para vendérselos a familias pudientes, se encuentra uno mayor: el de descubrir que uno mismo puede ser  cualquiera de esos bebés robados.

Ese fue el caso de María Ascensión López Rodríguez de 53 años que, como otros cientos de personas en situaciones similares, tras haber creído que había sido adoptada, descubrió la desgarradora verdad: había sido robada y vendida por 250.000 pesetas.

Es difícil imaginar los pensamientos que se le cruzarían por la cabeza cuando supo que había sido un bebé robado y es difícil imaginar cuales serían los sentimientos, que encogidos, se le metieron en el estómago. Pero, es fácil imaginar que Ascensión quisiera conocer su propia historia y por tanto averiguar quiénes eran sus padres biológicos.

Y, en el transcurso de las indagaciones apareció un personaje, como escapado de una de las novelas de Eduardo Mendoza, una monja que resultó ser sobrina de su padre postizo y “supuestamente” responsable del negocio.

María Ascensión denunció públicamente en 2013 a la mencionada monja, después de haber presentado en 2012  la demanda por haber sido robada, demanda que fue desestimada en 2014.

Sin embargo, si fue estimada la denuncia por injurias y calumnias que Sor Dolores le interpuso y que ha dado como sentencia para Ascensión el pago de una indemnización de 40.000 euros y la condena de 5 meses de cárcel, por no poder afrontar una multa de 3.000 euros.

Ciertamente  “perro muerde a niño no es noticia” pero sí: “niña robada condenada a 5 meses de cárcel y al pago de 40.000 euros por denunciar su situación”.

Es como poco irónico, por no decir surrealista, que la primera persona que ingrese en prisión en España por el caso de la compra-venta de bebés robados no sea uno de los responsables del negocio, sino una víctima. Por lo que,  a menos que el Consejo de Ministros le conceda el indulto,  creeremos que vivimos en un mundo al revés.

LAS TROMPETAS DE JERICÓ O EL CASO MERCASEVILLA

trompetas

 

Mar Martín

Cuenta Eslava Galán en su trilogía templaria, que las trompetas de Jericó sonaron para ocultar el nombre de Dios, el Shem Shemaforah que fue pronunciado para destruir las murallas de la ciudad.

Y, como las trompetas de Jericó, durante ocho años estuvieron sonando voces malintencionadas en busca también de un derrocamiento, del muro de contención que gobernaba en Sevilla bajo las siglas PSOE-IU que garantizaba y blindaba las políticas públicas, verdes y sociales.

Dando por válida la propuesta de Nicholas Wilcox, seudónimo que utiliza Eslava Galán en la mencionada trilogía sobre que el ruido de las trompetas ocultaban al auténtico autor de la caída de la muralla, que no fue otro que el sonido del nombre de Dios, de igual modo, durante los ocho años (2009-2017) que duró la instrucción del caso Mercasevilla, el ruido mediático y callejero provocado por los movimientos de los maletines con rueda de la jueza Alaya, pretendían ocultar la verdadera finalidad del juicio.

Fueron años en los que la prensa local y parte de la nacional copaba sus portadas con filtraciones del sumario que, se hacían especialmente insistentes, en periodos electorales.

Resultaba sospechosa la amistad entre la jueza y el líder de la oposición también juez, y resultaba especialmente llamativo, como en vísperas de elecciones había profusión de información procedente de los juzgados de lo penal de Sevilla. (bis)
Aquel fue un juicio en el que los imputados comparecían cuasi como condenados, un caso que recordaba a la caza de brujas de McCarthy contra comunistas y socialistas (¡caramba que coincidencia!).

Pero, como no siempre pasa, el tiempo pone a cada uno en su sitio y con la sentencia que se hizo pública hace hoy un mes, se recupera el honor perdido de políticos, gestores públicos y empresarios.

Honor que se perdió junto a la salud de muchos de ellos, a las economías familiares y a las carreras políticas y empresariales dejadas bajo las ruedas de los troilets de última moda.

Han pasado ya 30 días desde que se conoció la sentencia, pero mucho tendrá que pasar para que se olvide el sufrimiento y el escarnio provocado a conciencia.
Mucho se ha perdido en estos ocho años para los diez procesados absueltos cuyos nombres fueron tantas veces titulares, pero también se ha perdido para todos nosotros parte de la inocencia innata de creer que la Justicia nos protege.

Ese muro que queremos considerar infranqueable y bajo el que nos parapetamos esperando justicia, se derrumba con casos como este, sin requerir ayuda, ni de trompetas ni del nombre de Dios.

LA VIDA SIGUE IGUAL

Jack Vetriano the singing butler

 

Mar Martín

Ya me gustaría que esta frase se refiriera a la canción de Julio Iglesias, al que por cierto, le tengo poca simpatía, pero, a mi pesar, hace referencia a las declaraciones de Montoro en relación a su reprobación como ministro de Hacienda por la amnistía fiscal que benefició a tantos defraudadores con cuyo dinero, si se hubiera recaudado, se hubieran evitado recortes en Sanidad y Educación.

Pero antes que Montoro, ya fue reprobado el ministro de Justicia, Rafael Catalá, por entorpecer la investigación de casos de corrupción y, aún, no hemos visto ninguna dimisión, ni ningún cese. La vida sigue igual.

Las reprobaciones están de moda como los memes y, finalmente, servirán como éstos: sólo para hacer reír. Poca envergadura tiene una Democracia en la que sus gobernantes (algunos imputados otros reprobados) se dedican a hacer chistes y carantoñas en lugar de tomarse en serio la gravedad de la situación en la que se encuentran.

Y esta gravedad es tan espesa como la del agujero negro al que deben haber ido a parar los 60.600 millones de euros de dinero público gastados en rescatar a la banca. Y si pensáramos que el dinero, como la materia, ni se crea, ni se destruye sólo se transforma, pensaríamos que estos 60.600 millones se han transformado y se encuentran, probablemente en algún paraíso.

Es tan insustancial nuestra Democracia que después de que el Banco de España afirmara la pérdida de los 60.600 millones de euros no ha pasado nada. La vida sigue igual y, tan igual da, como la vida de los cientos de desahuciados por los mismos bancos que ahora no van a devolver el dinero del rescate como acordaron. Pero a ellos no los desahucian.

La vida sigue igual para el Ministro y sus compañeros de partido. Sin embargo, no ha seguido igual para esas miles de familias que se vieron en la calle tras los desahucios, ni para aquellos que tuvieron que esperar meses y meses para una operación como consecuencia de los recortes en la Sanidad Pública que provocó precisamente, entre otras decisiones, el rescate bancario, ni tampoco ha seguido igual para las cientos de familias que esperaban una respuesta de la Ley de la Dependencia moribunda por inanición de recursos económicos.

La vida no puede seguir igual. La vida debe dar un frenazo y cambiar el rumbo. La vida que dejemos en herencia a nuestros hijos debe ser diferente, porque, si la vida sigue igual, menudo asco de vida.

FUE UNA DICTADURA

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Mar Martín

40 años después de que el dictador muriera en su cama (el único del orbe conocido) el hijo del rey al que él designó con su dedo divino tras desterrar a su padre, se refiere a esa ominosa etapa como dictadura.

Felipe VI, el nieto del rey que tuvo que exiliarse a Estoril para que pudiera acontecer en España la peor de las épocas, después de una terrible guerra civil, dice hoy miércoles 28 de junio de 2017 que aquello fue una dictadura. Nunca antes la monarquía lo había dicho.

Han tenido que pasar 40 años. Han sido necesarios 40 años, que junto a los 40 de dictadura  suman 80 en los que la represión directa  en los primeros 40 años y soterrada, en los 40 siguientes hicieron imposible llamar a las cosas por su nombre.

En Alemania es impensable que alguien justifique el nazismo. Los alemanes conocen lo que hicieron los nazis para evitar que vuelva a ocurrir. En los países avanzados conocen su historia y han aprendido a vivir con ello.

En España, los herederos del horror se empeñan en que las víctimas de aquella inhumana represión sigan en las cunetas, sin embargo les da igual el importante dinero público gastado en la búsqueda incesante de un cadáver concreto, cuyos familiares, por cierto, tienen el mismo derecho que los demás a saber dónde se encuentra el cuerpo para darle santa sepultura. Caramba que coincidencia.

Si 40 años han tenido que pasar para pronunciar en un discurso real la palabra dictadura, ¿cuantos tendrán que pasar para que en las escuelas se explique qué significó esa dictadura y la represión que impuso a cientos de miles de mujeres, hombres y niños? Sus nombres están escritos en los archivos de ayuntamientos y recopilados en libros por investigadores e historiadores que han encomendado su tiempo a esta noble labor, pero sus restos y sus historias siguen desaparecidas.

¿Por qué será que muchos de los políticos de la derecha española se oponen a que se conozca cómo fueron asesinados y quienes fueron sus verdugos?

Ser mujer bajo el franquismo

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Lidia Falcón

Esta mañana del 28 de junio el Grupo Parlamentario Unidos Podemos nos rindió un homenaje a los represaliados por el franquismo. Ha sido breve pero emotivo.

Con la asistencia de pocos de los supervivientes de aquella barbarie,  los discursos de alguna de las víctimas y de los representantes de los partidos que forman la coalición, más las aportaciones del PNV, PDCat, y Odón Elorza. Y fueron denunciadores de los horrores de la represión que se ejerció durante 40 años –en algunas regiones más- sobre los obreros, los políticos, los sindicalistas, los maestros, los luchadores vecinales y estudiantiles, los escritores y los artistas, los republicanos, los masones y los anarquistas. Y estuvieron bien.

Pero únicamente Julia Hidalgo, representante del PCE, recordó a las mujeres, que anónimamente, lucharon sin descanso y sin tregua contra la dictadura.  Y yo pregunto, ¿no hay manera de que algún dirigente político se acuerde de que existieron mujeres en el país? ¿Y que fueron perseguidas y encarceladas y torturadas y fusiladas? ¿Tiene que ser siempre, y únicamente, otra mujer –porque no todas las que hablaron las recordaron- la que rinda homenaje a sus compañeras? Ninguna pancarta portaba rostros de mujer. Ni siquiera las 13 Rosas fueron recordadas.

En mi libro En el Infierno – Ser Mujer en las Cárceles de España, escribí:

“Este libro va dedicado a todas las mujeres que sufrieron en el más indiferente anonimato, la persecución, el arbitrario encarcelamiento, el desprecio y la humillación de sus guardianes y de sus jueces, en el largo calvario de nuestro país bajo la dominación fascista…Las mujeres españolas, mientras dedicaban toda su energía a mantener con pleno rendimiento la industria de guerra y la producción de paz, la agricultura, la escuela y el hospital, soportaron, primero los bombardeos y el hambre en la catástrofe guerrera, sufrieron más tarde el derrumbamiento de sus hogares, la derrota de sus esperanzas, y con la muerte en el alma, enterraron a sus padres, a su marido, a sus hermanos, y siguieron cumpliendo el papel asignado desde siempre: parieron y criaron a sus hijos, trabajaron en los campos y en las fábricas, manteniendo vivo el fuego de los ideales por los que habían muerto los suyos.

Las mujeres de nuestro pueblo supieron ser fieles a sus héroes y mártires. Durante cinco, diez, veinte años ininterrumpidos esperaron a sus hombres en las puertas de las cárceles, haciéndoles más llevadera la prisión con sus visitas, con sus cartas, con sus paquetes difícilmente conseguidos. Educaron a sus hijos, garbanzo a garbanzo y remiendo a remiendo en la devoción a la padre preso. Y los hombres que ganaron el respeto y la admiración del mundo entero, pudieron mantenerse firmes y esperanzados gracias al sacrificio de las ignoradas mujeres que les dedicaron íntegramente los mejores años de su edad. Nunca se han contado un mayor número de fidelidades observadas, sin una vacilación, día a día.

Otras muchas, todas ignoradas, fueron y son héroes y mártires de esa lucha que es también la suya. Murieron en las ciudades incendiadas y en las largas caravanas de la huida. Colaboraron activamente en las organizaciones clandestinas que continuaron la batalla sin descanso. Llevaron los mensajes claves para los grupos de la resistencia, a través de las montañas, burlando los puestos de vigilancia, desafiando los controles y los registros, en el decenio de lucha guerrillera del país. Escondieron hombres y armas en los sótanos de las casas. Recaudaron peseta a peseta el dinero que permitía mantener la huelga, dar de comer a los militantes escondidos, sostener el aparato de propaganda, adquirir la documentación falsa que salvara la vida de los compañeros. Imprimieron octavillas y folletos y los repartieron a despecho del riesgo. Y en la misma medida que a los hombres, la represión las apaleó, las torturó, y por su condición de mujeres fueron violadas y ultrajadas en los cuarteles, en las comisarías, en las cárceles, en los campos de concentración.

Para ellas no hubo indulgencia sexista. Fueron fusiladas tras un simulacro de juicio y cumplieron condenas de decenas de años, bajo los gritos de los vencedores, en el frío, el hambre y la miseria. Dieron a luz en las enfermerías de las prisiones y lactaron sus hijos en sus exhaustos pechos, alimentados con pan remojado. Sobre el dolor de darles la vida sufrieron la desdicha de verlos morir entre las rejas, o de perderlos arrebatados por la insania de sus carceleros.

Nunca renegaron de sus creencias. Ni indultos ni remisiones de condena les fueron concedidos por mor de su condición de mujeres. Y nadie ha recordado sus nombres, nadie ha escrito su epopeya, porque la historia siguen escribiéndola los hombres. La ayuda económica y moral de los grupos y de los pueblos en lucha se ha volcado en las cárceles de hombres. Para ellos se han escrito los panfletos, se han levantado las masas en multitudinarias manifestaciones, se ha gritado en todos los idiomas la exigencia de justicia. Para ellos se han publicado las páginas literarias más hermosas y vibrantes. El recuerdo y el homenaje a los mártires de la lucha sólo incluyen a las mujeres en ese plural de las palabras que es siempre masculino.

Muchas otras mujeres han caído víctimas de la miseria, de la ignorancia, de la masacre social que ha machacado al pueblo español. Esas mujeres se han prostituido para comer y dar de comer a los suyos, favorecidas por el clima de corrupción, de mercado negro, de especulación y de estafa de un régimen que le señala a la mujer el burdel como única solución. Han abortado mientras la mortalidad infantil alcanzaba el más alto índice de Europa, y los escupitajos de la moral oficial las condenaba a la muerte civil.

La patria que las abandonó y las repudió primero, las amontona después en las cárceles. Las mujeres en prisión no mueven la política ni la sociología ni el arte ni la literatura. En un escalón más bajo, más despreciable, más olvidado que el preso, está la presa. Por ellas no se firman manifiestos, ni se escriben panfletos, ni se editan denuncias. Por ellas no hay interpelaciones en los Senados ni ruedas de prensa ni emotivas acusaciones de personajes influyentes al poder público.

Las últimas ventajas conseguidas en las prisiones de hombres no se han hecho efectivas hasta muy tarde en las de mujeres. Para ellas se dan unas condiciones muy especiales represivas, y su voz es débil y su fuerza escasa. Detrás de los muros carcelarios se ha tendido un impenetrable telón que las entierra.

A todas ellas va dedicado este libro. A las compañeras de luchas, a las compañeras de prisión, que han arrastrado meses y años los sufrimientos del encierra carcelario, sin que nadie las viera, ni oyera sus voces ni recordara sus nombres”.

Todo esto me hubiera gustado poder haber leído esta mañana.

Artículo publicado en público.es el 28 de junio de 2017

Enlace al artículo:

Ser mujer bajo el franquismo

DOBLA, DOBLA

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Mar Martín

Doblad, doblad el abanico de papel,  le dice el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, a los escolares asfixiados por la ola de calor, mientras, otros doblan y doblan a orillas de fresquitos paraísos los billetes saqueado de las arcas públicas.

Si el PP no se hubiera apropiado de esas cantidades inmorales de dinero público y amnistiado fiscalmente a los que no pagan a Hacienda, todas las aulas de los colegios públicos de España tendrían hoy aire acondicionado.

No hace mucho exigían a la ciudadanía sacrificios, argumentando que era el único modo de salir de la crisis, mientras desfalcaban, sin pudor, la hacienda de todos. Ahora, vuelven a exigir, otra vez, sacrificio ofreciendo a cambio abanicos de papel tan inconsistentes como su talla moral.

Hace apenas una semana el Tribunal Constitucional nos daba una buena noticia  al declarar, por unanimidad, la inconstitucionalidad de la amnistía fiscal de Montoro que vulneraba el principio de igualdad y con la que supuestamente se iba a recuperar el 10% del dinero evadido y que, sin embargo, sólo logró rescatar el 3% del dinero defraudado.

Recién llegado al gobierno, el PP en 2012 adoptó esta amnistía fiscal como una de sus primeras acciones, demostrando cual era, en verdad, el orden de sus prioridades gubernativas. De aquella amnistía se beneficiaron, sus propios exministros (Rodrigo Rato) sus tesoreros (Luis Bárcenas) sus secretarios generales (Francisco Granados) y socios (David Marjaliza)  haciendo todo un alarde de cinismo y riéndose en la cara de cada uno de los contribuyentes que pagan sus impuestos.

Esta sentencia descubre que el PP rompió la igualdad de los españoles al favorecer a los defraudadores, saltándose la Constitución que determina que todos los ciudadanos deben contribuir por igual a financiar el gasto público. También, pone al descubierto que el Gobierno del PP desatendió sus responsabilidades de obligar a todos a pagar impuestos y legitimó y premió una conducta delictiva de quienes incumplieron su deber de tributar.

El recurso contra la amnistía fiscal de Montoro, que fue presentado por los diputados socialistas del Congreso era la principal esperanza para recuperar el dinero perdonado a los defraudadores, pero la sentencia del alto tribunal, que impedirá futuras amnistías fiscales al considerarlas atentados contra la Constitución, deja tranquilos a los defraudadores alegando principio de seguridad jurídica lo que significa que no se investigarán las declaraciones, ni se revisará el tipo efectivo que pagaron que fue del 3%.

Según el Constitucional la amnistía de Montoro tuvo tres efectos desastrosos para la hacienda pública. El primero de ellos: permitir la regularización “a un tipo reducido” que se estableció en el 10%, pero que finalmente fue del 3%, el segundo: eximir a los defraudadores del pago de ningún tipo de recargos: ni intereses de demora, ni penalizaciones por fraude a Hacienda ni otro tipo de sanciones y el tercero: convertir en “renta declarada a todos los efectos” todos los bienes regularizados, por lo que los contribuyentes no tuvieron que dar ninguna otra explicación.

Si el PP, en plena crisis económica, con un Estado de Bienestar en el centro de la diana, se hubiera tomado en serio el Estado Social de Derecho hubiera exigido a los defraudadores regularizar los 1.333.333 millones de euros evadidos en lugar de los 40.000 millones, no hubiera recaudado  únicamente los ridículos 1.200 millones de euros y hubiera podido instalar aires acondicionados en todos los colegios públicos de España y pagar la correspondiente factura de la luz.

ERRE QUE ERRE

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Mar Martín

Vuelvo a escuchar hoy en la radio que Ciudadanos, erre que erre, con el impuesto de sucesiones y no puedo más que hacer un ejercicio de hemeroteca para recordar y recordarles las mentiras sobre las que el PP construyó la campaña que ellos siguen defendiendo.

No por mucho decir que llueve va a terminar lloviendo, sin embargo hay quienes terminan viendo chispear. De tanto repetir que hay que eliminarlo porque nos perjudica, hay quien lo cree, cuando en verdad es un impuesto que sólo afecta a los que hereden individualmente más de 250.000 euros y son el 2% de la población andaluza.

Este es un ejemplo de cómo el interés particular se convierte en un falso interés colectivo, si se utilizan adecuadamente grupos mediáticos y si además se monta una plataforma orquestada por el PP que ha sido realmente eficaz: miles de personas han creído que este impuesto es injusto, muy elevado y que lo pagan las clases medias y trabajadoras.

Sin embargo, es un impuesto centenario, que existe en 27 de los 34 países más ricos del mundo y siempre se ha considerado uno de los instrumentos más efectivos para luchar contra los privilegios y conseguir  sociedades más equitativas y economías más eficientes.

No es un impuesto autonómico como se ha dicho, sino estatal, por lo que la Junta de Andalucía no podría eliminarlo. Sin embargo el PP en sus varias reformas fiscales pudo hacerlo y no lo hizo. Es falso que familias sin liquidez no puedan recibir las herencias de sus padres, porque la ley contempla plazos para venderlas, pero es la crisis la auténtica causa y no el impuesto. Y es falso, también, que no sea necesario,  porque las mayores desigualdades  sociales se dan por razones de patrimonio más que por renta.

El machaque de la propaganda del PP fue de tal dimensión que la Junta de Andalucía tuvo que contraatacar con una campaña informativa en la que,  a través de un simulador “on line” los usuarios pudieran hacer el cálculo del impuesto, con objeto de acercar a la realidad la situación concreta de los contribuyentes.

Pero, en su línea descafeinada de acólitos del PP, Ciudadanos puso como exigencia en su pacto de gobierno, no la eliminación del impuesto, pero sí su reforma. De modo que se exonerará de pagar a los que hereden  individualmente hasta 250.000 euros y, si la herencia ascendiera a 350.000 euros, sólo se tributaría por los primeros 200.000.

Ésta es la exigencia que vuelve hoy como noticia y con ella un retrato de   fieles discípulos del PP y cómplices de la destrucción del ya malherido Estado de Bienestar.